CREATIVIDAD EN LA ESCUELA
Si nos centramos en el ámbito del arte (en cualquiera de sus formas de expresión) vemos que este es capaz de crear belleza a su paso, de sorprendernos cuando se manifiesta ante nosotros y de reivindicar con una fuerza muy superior a la de cualquier otra práctica. Además, las actividades artísticas tienen la facultad de enraizarnos en el presente, tanto cuando las desempeñamos como cuando las presenciamos.
Por otro lado, si hablamos del proceso que se pone en marcha cuando se nos plantea resolver cualquier problema parece necesario aventurarse -sin ningún reparo- a probar, experimentar, expresar lo que estamos pensando, movilizar los recursos de que disponemos y, en definitiva, materializar nuestra aportación personal.
De acuerdo con lo expuesto y analizando las diferentes formas que tenemos los seres humanos de aprender, una propuesta educativa que contemple el proceso creativo desarrollará en nuestro alumnado toda una serie de habilidades y competencias, además del aprendizaje del contenido en cuestión.
Así, hablamos del desarrollo de su autonomía e iniciativa personal y también de la capacidad para trabajar de forma cooperativa, cultivar la paciencia, despertar su sensibilidad, investigar, cuidar los detalles y disfrutar de los procesos.
Para ello, en cualquier etapa educativa, es interesante que los docentes en nuestra planificación contemplemos acciones orientadas al desarrollo del pensamiento lateral. Estos son algunos ejemplos:
- Situaciones-problema que no tengan una única solución
- Dinámicas en las que se revele el objetivo del juego, pero no los materiales a utilizar ni los pasos a seguir para alcanzarlo
- Retos cuya consecución pueda lograrse de distintas formas y por varios caminos
- Creación de productos artísticos (elaborados por el alumnado) en el que se vean reflejados los contenidos trabajados
De esta manera, durante el proceso y como guías de nuestro alumnado, resulta interesante el uso de una metodología que deje vía libre a la imaginación; que dé valor a las ideas más excéntricas; que permita a cada alumno/a mostrar su “toque” personal; que no coarte los pasos y que dé pie a la espontaneidad.
Hablamos, por tanto, de un entorno caracterizado por la fluidez, el juego, la curiosidad, la risa e, incluso, el inconformismo.
Bajo este prisma y, desde mi experiencia como docente, tras una explosión de ideas y procesos puestos en marcha se irá dando forma a los contenidos, se generarán aprendizajes nuevos y se descubrirá el auténtico potencial del alumnado. Este, además, ganará confianza en sí mismo y, en su interior, creerá un poco más en su capacidad para cambiar el mundo.
Imágenes bajo licencia Creative Comons.
Yanira Troya Montañez
Doctora en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (Especialidad de Danza)
Docente de Educación Física y Expresión corporal
Mediadora de Conflictos Escolares.


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