DISFRUTAR CON EL ERROR
Durante mucho tiempo nos han hecho creer que el error o la equivocación son motivos de vergüenza y que deben ser ocultados. A veces, hemos sentido incluso humillación y culpa por fallar, especialmente cuando hemos sido niños, sintiendo miedo a que nuestros errores fueran descubiertos.
El error debe percibirse como una oportunidad para ser mejores, un entrenamiento extra que nos da un poder, una ventaja...
En mi experiencia como docente, con frecuencia observo irascibilidad en los alumnos cuando les planteo propuestas de mejora, y me pregunto...¿por qué llevamos tan mal la crítica? ¿será que pensamos que tenemos más valor como personas si no nos equivocamos? Muchas veces mostramos amor y aceptación por las personas que no se equivocan, incluso si nuestros hijos no lo hacen, les decimos que son muy buenos y que les queremos mucho por lo bien que hacen las cosas. Nuestro cerebro interioriza que si fallamos perderemos ese amor y esa aceptación. Hemos construido una sociedad que ansía el refuerzo positivo para darse por satisfecha con su trabajo.
Frente a los errores que cometan nuestros hijos o alumnos, debemos mostrar siempre el cariño que les tenemos. Equivocarse no está reñido con el amor, aunque a veces lo percibamos de esa forma.
Desde un enfoque parental o educativo donde las relaciones son verticales (basadas en el control) a veces entendemos que si no nos mostramos enfadados o disgustados, incluso distantes, las lecciones de vida no se aprenden. Lo cierto es que un cerebro relajado está más predispuesto a aprender y que cuanta mayor proximidad tengamos con nuestros niños o adolescentes, mayor será su receptividad frente a lo que queremos que aprendan.
Hay que recordar que lo que es importante para nosotros, no siempre es lo importante y necesario para ellos, así que debemos tener paciencia a la hora de educar.
Educar es un arte
¿Cómo lograr todo esto?
-Mediante un ambiente seguro en el que no se juzgue el éxito o el fracaso, intentando focalizar en el esfuerzo que ponemos y en la búsqueda de soluciones.
-Escuchando y valorando las aportaciones de todos, orientándoles hacia una autoevaluación de sus resultados, buscando alternativas, en caso de no ser los resultados esperados.
-Permitiendo tomar decisiones (incluso cuando sean erróneas)
-Favoreciendo la responsabilidad y la reflexión, ofreciendo ayuda para aprender de los errores.



Qué importante reflexión. Aprender siempre del error y no satanizarlo.
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